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La definición política de problemas públicos

¿En qué consiste la definición de un problema social o público en las Políticas Públicas?

En este apartado se presenta una breve definición sobre lo que se debe comprender como problema público en las Políticas públicas, a partir de diversos autores.

Para Montecinos  el concepto de problema público se empieza a definir cuando e n el enfoque de las políticas públicas se recurre al concepto de “formación de la agenda pública" para ubicar política y analíticamente el surgimiento de los problemas públicos. Lo cual hace alusión, desde esta perspectiva analítica, a comprender que los problemas públicos no existen por sí mismos, ni son objetivos, pues dependen de la definición y comprensión que de este tenga el decisor. Señalando así que “no todos los problemas se pueden convertir en problemas públicos y no todos los problemas públicos alcanzan una definición precisa que se traduzca o que pueda culminar en decisiones públicas acertadas".  

La posibilidad de atender un problema público depende de la inclusión en la agenda, para lo cual se debe diferenciar entre agenda pública, agenda institucional y agenda de gobierno. La primera es más abstracta y presenta los asuntos de manera genérica, la segunda presenta los asuntos aceptados para consideración del decisor, y la tercera debe ser más acotada y específica.

En este aspecto coincide Noël-Roth para quien es necesario distinguir en el plano analítico dos elementos 1- La construcción del problema como problema social y su inscripción en la Agenda. Noël-Roth además señala que si bien existen los tipos de agenda a los que hace alusión Montecino, también existe la posibilidad de hablar de una agenda formal e informal.

Sobre el primer elemento Noël-Roth  señala que transitar del reconocimiento de una realidad a una realidad problematizada depende de la representación de los problemas y, específicamente, “de la representación social y política de los problemas. La representación no es un dato objetivo. Es una construcción que resulta del conjunto de luchas que los actores sociales y políticos libran para imponer una lectura” , esta específicamente, corresponde con los intereses de los actores en pugna, y tendrán mayores posibilidades de imponer su lectura de los problemas, aquellos que tengan importantes recursos.

Existen por lo tanto, tres fases en la construcción de los problemas según Lenoir: 1. Que el asunto en cuestión genere cambio en la vida de los individuos afectando de manera diferenciada a diversos grupos sociales 2. La transformación anterior de la vida de los individuos genera una tensión que eleva el problema privado a problema social, allí debe encontrar una formulación y transitar hacia la segunda fase, en la cual se precisa por lo tanto, de un grupo o grupos de personas con la capacidad de liderar la vocería sobre el problema en el escenario público. 3. Finalmente, una vez se reconozca públicamente como tal, y sea formulado, se persigue la institucionalización del mismo.

Siguiendo la definición de los autores frente a lo que es un problema social o público en las políticas públicas, Olavarria dice que “un problema es reconocido como problema social cuando: 1. muestra carencias objetivas en la sociedad y, 2.cuando los actores con poder califican a esa situación como problema público”.

Este carácter socialmente construido de los problemas implica una relación con las posibilidades de resolver o atender ciertos asuntos desde la agenda gubernamental, pues en ocasión de estos procesos muchas veces los temas más importantes no son los que se atienden. Con respecto a este punto, indicó Dunn que se producen muchos errores como consecuencia de la errónea definición de un problema, más que incluso cuando el problema está bien planteado y las soluciones son erróneas.

Así que encontramos a lo largo de la literatura revisada, una coincidencia sobre la construcción social de los problemas y su falta de objetividad, ya que estos dependen de la percepción que se tenga de una misma realidad, “no existen los problemas objetivos. Deberemos construir, estructurar nuestra propia (la del analista) definición del problema a plantear y resolver”. Este punto es reforzado por Subirats, para quien el mundo de los problemas tiene plena relación con el mundo de las soluciones, en tal sentido se debe considerar que los temas en cuestión son interdependientes, y las alternativas a ubicar para transformar el asunto deben contemplar un conjunto de factores y por ende una aproximación holística al mismo.

Estas alternativas, por supuesto, dependen del analista, ya que es quien construye, define, clasifica, explica y evalúa el problema. Al respecto plantea Subirats, sobre la artificialidad del problema, que estos “responden a una decisión voluntaria de que existan y se resuelvan (...) los problemas y sus soluciones están relacionados constantemente. De la misma manera que hay muchas posibles definiciones de un problema, hay muchas soluciones para el mismo problema”.

Acorde con esta construcción de los problemas, Subirats plantea también una previa batalla por lograr que el issue sea contemplado en la agenda y tome relevancia pública. En el mismo sentido para Cobb y Elder, la definición de los problemas y su inclusión en la agenda son el resultado de las reglas, estructuras y límites que ponen los actores públicos y privados más poderosos.

Finalmente, ubicamos la perspectiva de Parsons en relación a los enfoques para la definición de los problemas, los cuales pueden ser positivistas, sociológicos o constructivistas y el de la opinión pública. Quien no considera estos enfoques como excluyentes, sino que se deben tomar los aportes que cada uno tenga para enriquecer la ardua tarea de cómo definir un problema público. A continuación, abordaremos la importancia de la definición del problema, el por qué algunos autores consideran que es relevante y que representa una dificultad para el analista.

Actividad para el 16 de marzo de 2021

Con base en la leído acerca de la definición de los problemas públicos, elabora un cuadro snóptico sobre los puntos sobresalientes. 

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